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El pasillo y las escaleras

En las casas de hoy la presencia de pasillos se minimiza. Éstos se incorporan a zonas más abiertas y con varias funciones. Su complemento vertical son las escaleras, para las que también se buscan soluciones más compactas que ahorren espacio. Te contamos cómo proyectarlas sin desperdiciar superficie.

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1. El pasillo gana espacialmente si recibe luz natural. Lo ideal es un pasillo que se desarrolle junto a una pared con ventanas, pues la luz y las vistas contribuyen a desdibujar el ancho real de la circulación. Si se trata de una pared medianera, instala ventanucos pegados al techo para bañar de luz la parte superior de las paredes, lo que ampliará en dos proporciones el ambiente, ancho y alto. La otra propuesta es abrir una ventana de suelo a techo en uno de los extremos del pasillo. Es una solución con mucho encanto, sobre todo si las vistas son buenas, y además compensa el efecto de un pasillo largo y estrecho. Si no hay luz natural directa, emplea puertas o montantes superiores con cristal. Los pasillos con techo de cristal resultan cautivadores. Las proporciones se rompen y la luz natural revaloriza el espacio. Se pueden hacer a una o dos aguas, con estructura de acero o aluminio. Lo importante es emplear cristales templados antirrotura, vidrios climáticos y paños que puedan abrirse para ventilar y permitir que se libere el calor. 

2. Integra el pasillo en otros ambientes. Estamos en una época en la que cada metro cuadrado de superficie cuesta mucho dinero. Por tanto, a la hora de proyectar una casa o reformar su interior, ha de emplearse un concepto de máximo aprovechamiento del espacio. La idea es privilegiar con la mayor cantidad de espacio a los ambientes que tienen más uso, reduciendo al mínimo aquellos que tienen un uso esporádico o secundario. Los pasillos son vías de comunicación, por lo que son necesarios, aunque también pueden plantearse como ejes horizontales de trazado claro, pero que compartan otros espacios de uso más general. Hoy los pasillos adquieren planteamientos más dinámicos y útiles que los que existían en los clásicos pasillos acotados por paredes. Un ejemplo de esto sería un pasillo distribuidor de planta baja integrado en un planteo abierto e intercomunicado, o también esos pasillos que se delimitan mediante tabiques bajos o muebles auxiliares.

3. La ubicación de la escalera debe estar en un punto intermedio dentro de la distribución. Elige una zona que sirva de nexo de unión entre las plantas, que se sitúe en un espacio de paso común a las distintas áreas. Para el arranque conviene elegir el hall de distribución de la planta baja, del que parten los recorridos para las habitaciones que se encuentran en el mismo nivel, y para el desembarco (o llegada de la escalera) opta por un pasillo principal de la planta alta. De esta forma, las circulaciones horizontales y verticales tendrán un punto de encuentro común, lo que ordena y racionaliza la distribución en los distintos ambientes. No coloques la escalera en el vestíbulo de entrada, pues es una zona más fría y menos íntima. Una buena alternativa es situarla en un espacio abierto. Puede desarrollarse pegada a un muro recto o curvo, o concebirse despegada de las paredes para otorgarle un planteamiento más escultural. Las escaleras que conducen a la buhardilla pueden ser totalmente independientes de la escalera principal, por lo que es conveniente elegir un modelo más compacto, de caracol o de escalón alternado. Se pueden hacer con contrahuellas de hasta 20 cm. de altura y con huellas de 24 cm. de profundidad. Para subir a un desván puedes emplear escaleras prefabricadas escamoteables.

4. Adapta la escalera a la superficie disponible y a la distribución del espacio. A la hora de decidir en qué lugar va a ir la escalera, y qué estructura tiene que tener la misma, es muy importante tener en cuenta ciertos factores. En primer lugar, las escaleras que resultan más compactas son aquellas que se disponen adosadas a una pared, con un desarrollo de un tramo recto o compensado. Sin embargo, las escaleras de dos tramos, de ida y vuelta o de dos tramos compensada, son las más sencillas de acoplar, siendo posible ejecutarlas entre dos paredes. Si te decides por esta última posibilidad y construyes la escalera en dos tramos, conviene que cierres el espacio inferior para aprovecharlo para otra utilidad como instalar un aseo, un armario guardarropa o un trastero. Este tipo de escaleras es el más adecuado cuando el espacio es reducido. Como en todos los casos, es importante que el planteamiento de la escalera considere la instalación de algunas ventanas en lugares estratégicos para dotarla de una buena iluminación natural e interesantes vistas del exterior. No hay que olvidar que la escalera se convierte en una herramienta formal que contribuye a decidir la calidad espacial de nuestra vivienda. Tanto si nos desplazamos por ella, como si la observamos desde su arranque o desembarco, la escalera nos presenta situaciones cargadas de atractivo.

5. Elige bien barandillas y acabados. Como solución decorativa, puedes aportar color a la escalera, pintando en un tono los laterales y las contrahuellas, haciendo los peldaños de madera natural. También puedes dejar la estructura y los peldaños en madera y pintar la barandilla. Las barandillas de madera pueden llevar los barrotes torneados, biselados o de cantos vivos. Estos últimos se pueden colocar en diagonal para aligerar su grosor. En escaleras de obra cuyo trazado se desarrolla entre paredes no coloques pasamanos. En caso de necesitar una barandilla, la que más casa con la sencillez de la escaleras de obra enfoscadas es el hierro forjado. Plantéala con una geometría elemental y con secciones mínimas. Para las escaleras de piedra son muy apropiadas las barandillas de hierro forjado, de obra o las balaustradas también de piedra. Decide qué tipo de barandilla o pasamanos vas a poner al mismo tiempo que construyes la escalera. De esta forma se determina el tipo de apoyo y el espacio que va a ocupar. Elijas la barandilla que elijas, es importante que el material tenga una conexión visual con el estilo de la vivienda.



6. Elige materiales naturales y acabados artesanales. Las escaleras más rústicas son las de obra, revocadas y pintadas. Es la ideal para desarrollar entre paredes, en un tramo, en dos con escuadra o de ida y vuelta. Si es adosada revoca el lateral y las contrahuellas con un mortero de cal o un revoque pigmentado. Para las huellas, lo más artesanal sería el cemento pulido o las baldosas de barro artesanal. Si quieres una escalera de piedra, elige piedras recuperadas o acaba las huellas con un tratamiento abujardado, arenado o serrado, para que, además de ofrecerte una superficie antideslizante, sea mate y rugosa. La mejor es el granito. Las areniscas y calizas pueden soltar polvo con el uso. Por tratarse de un material visualmente pesado conviene que estén situadas en ambientes amplios. La escalera de madera es muy típica en las casas de pueblo. Se integran en todo tipo de ambientes, son independientes de la obra, ya que casi siempre se hacen en un taller de carpintería. En rehabilitaciones, conviene emplear maderas recicladas.

7. Atiende a las dimensiones. Hay que tener en cuenta algunas recomendaciones básicas a la hora de establecer las medidas de la escalera. El tramo mínimo debe ser de 3 escalones. Las que se forman con dos tramos y una meseta en escuadra o en abanico son ideales para situar en el ángulo de dos paredes. El ancho mínimo de una escalera debe permitir el paso de muebles o de una camilla. Considera como ancho óptimo entre 90 y 100 cm. La altura para establecer el número de escalones, se mide de suelo a suelo. La comodidad de una escalera se basa en su pendiente y en la relación entre la profundidad de la huella y la altura de la contrahuella. Las pendientes más cómodas están comprendidas entre los 26 y los 37º, y para determinarla hay que fijarse en el tamaño de los escalones. Para lograr una relación armónica entre huella y contrahuella, se emplea la siguiente relación: 2 contrahuellas + 1 huella = 63-64 cm., siendo 62 el mínimo y 65 el máximo aconsejados. Las huellas más cómodas son de entre 28 y 30 cm. mientras que para las contrahuellas se establecen entre 17 y 18 cm de altura.


8. Iluminar la escalera con fuentes de luz cálida. Es importante elegir para la escalera una iluminación cálida y acogedora que combine la luz ambiental con determinados focos puntuales. La cuestión es tratar de combinar varios tipos de iluminación en el mismo espacio. En el descansillo o en el ángulo de giro, resulta muy interesante colocar una lámpara de suspensión de cuerpo largo como, por ejemplo, una pantalla de papel de arroz o de pergamino. Además, se puede complementar la iluminación en diferentes puntos del recorrido con algunos focos de sujeción a pared o con apliques. Esta luz también puede reemplazarse por una iluminación fija sobre cuadros. Para conseguir una iluminación puntual, sutil y práctica, puedes instalar pilotos empotrados en la pared con difusor de vidrio translúcido. En escaleras de corte rústico, puedes optar por algun tipo de iluminación artesanal, realizada por ti mismo con bombillas escondidas en nichos practicados en el muro. En cualquier caso, lo verdaderamente importante es que la luz sea moderada y clara para que permita circular con un nivel lumínico parejo, sin estridencias ni encandilamientos.

9. Luz cenital para iluminar el pasillo. La mejor iluminación para estos espacios es la que se obtiene del rebote de la luz cenital en las paredes. En los ambientes de carácter más contemporáneo podemos utilizar varios focos empotrados en el techo orientados hacia las paredes, de manera que se consiga un efecto de ensanchamiento del pasillo. Si se colocan apliques de pared, es conveniente que difundan un haz doble hacia abajo y hacia arriba. También se pueden emplear pilotos empotrados a nivel del rodapié.

10. Los pasillos largos deben guardar armonía de proporciones. Si son muy altos y estrechos, parecerán tubos, y si son bajos crearán sensación de inquietud. En el caso de un techo alto, lo mejor es crear un falso techo muy útil para empotrar luces, conducir instalaciones o instalar una climatización por conductos. Se puede hacer con madera machihembrada sujeta a un bastidor perimetral, con placas de yeso y vigas de madera, con tableros contrachapados y vigas metálicas, etc. Si los techos son muy bajos, lo más eficaz es elegir para las paderes y el techo una pintura lisa, mate y clara.


Así se decoran
Pasillos
Armarios empotrados: De suelo a techo y de pared a pared. Para ropa debe tener 62 cm. de ancho; para estantes, entre 45 y 50 cm.
Librerías: Ocupan menos espacio, entre 30 y 35 cm. Intégralas en las paredes, pintadas del mismo color. Pueden ser de madera o de obra.
Muebles: Las dimensiones del pasillo son determinantes. Suelen ser consolas o mesas de arrimo, muy útiles para poner lámparas de sobremesa. Opta por banquetas que sirvan como superficie de apoyo. Si es amplio, organiza un rincón de estar, con unas butacas y una mesa auxiliar, o una zona de estudio, con un escritorio.
Espejos: Crean puntos de luz y perspectivas inusuales, en la pared o apoyados en mesas o el suelo.

Escaleras
Objetos: Un lugar para colocar objetos son las mesetas de las escaleras de ida y vuelta. Aprovecha estos rellanos para colocar objetos de cristal, cerámica, un bodegón de libros antiguos, alguna herramienta o pieza popular recuperada, un espejo, etc. También puedes colocarlos en alguna saliente de la caja de escaleras.
Cuadros: Las composiciones son infinitas. Opta por originales más que reproducciones, y si la pintura te resulta muy cara, puedes encontrar fotografías maravillosas a precios accesibles. Para los tamaños parte de un módulo uniforme.

Trucos con estilo
Pasillos largos: Típicos de las casas de pueblo extremeñas, manchegas, o castellanas. Funciona como un eje que secciona la casa desde el frente al contrafrente. Dale juego visual, con arcos rebajados que coincidan con áreas de funciones similares: zonas de día, estudio, acceso a la escalera, etc.
Pasillo-recibidor: Si el pasillo arranca en la puerta de entrada, conviene aislarlo de la calle con una segunda puerta que forme un zaguán.
Pasillos con techos altos: Crea un friso de 80-90 cm. para cortar la altura de la pared mediante un juego visual de colores y revestimientos.
Pasillos estrechos: Desdibuja sus líneas de cierre para ensancharlos, pintando las paredes igual que el suelo. O creando una greca perimetral en el suelo del color de la pared.
Escaleras de dos tramos con escuadra: Para aligerar el peso de una escalera en L, deja hueco el segundo tramo. Termínalo con una bóveda o marcando la forma de los escalones.
Sin barandilla: Las escaleras en el exterior resultan escultóricas si se adosan a una pared y por el otro lateral se dejan sin barandilla. En el interior le puedes dar aire liberando los primeros tres escalones.
Escaleras de hierro: En edificios rústicos rehabilitados, crea contrastes con lo nuevo y lo rural. Recurre a escaleras de hierro de tipo industrial con acabado oxidado o pintadas con esmaltes satinados o mates.

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